miércoles, 26 de diciembre de 2007

Un paciente muy especial...


















La semana pasada pasamos consulta de dermatología a un animalito muy especial... un cocodrilo. Como se puede ver, para manipularlo, se le colocó un esparadrapo en su potente mandíbula. Tenía tan solo cuatro años pero ya imponía la verdad (se salía un poco de la mesa de exploración, en su edad adulta puede llegar a medir unos 3 metros), y pueden vivir de hasta los 60 - 80 años, y en cautividad incluso mas. Como alguna curiosidad para quien no los conozca mucho, diré que los cocodrilos carecen de sentido de la audición, se guían por las vibraciones del suelo, del agua... Para nadar utilizán sus patas traseras que tienen tejido entre los dedos lo que les permite emplearlas como remos (como los patos) y utilizan su potente cola a modo de timón. En definitiva es espectacular poder tocar a un animal como este con un origen tan remoto, es como tener un pequeño dinosaurio entre las manos, ¿alucinante verdad?

1 comentario:

Perico dijo...

Interesante. La primera foto me gusta mucho. Por cierto, en cuanto pueda, te escaneo unas imágenes de la relación en tamaño entre hombre y cocodrilo prehistórico.

Saludos.